dilluns, 13 de març de 2017

EL DESTINO DE EDGAR HUGHES

El 10 de Abril de 1912, Edgar Hughes corría por las frías y húmedas calles de Southampton escapando de una muerte segura. Había cometido dos asesinatos, y si era atrapado, la justicia no iba a tener piedad con él. Divisó al final de la calle el puerto, y hacia allí dirigió su frenética huida. Entonces, vio su salvación en forma de un gigantesco barco atracado en el muelle.
Decidió escurrirse por una pequeña escotilla abierta en la popa del barco que conducía a las calderas. Agotado, se escondió finalmente en las bodegas, donde, sintiéndose a salvo, se durmió exhausto. El ruido de las máquinas lo despertó. Desorientado, buscó el camino a cubierta, y al cruzar una puerta vio reflejado en su cristal el nombre del barco que lo había acogido: "Titanic". A veces el destino está escrito, y no podemos huir de él.

Eduardo Herrero

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